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viernes, 27 de enero de 2017

LA LLUVIA DE SOBRES

Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza Daza (15 abril de 1936-27 septiembre de 2003), Rey de Reyes (1987), fue uno de los acordeoneros más versátiles del folclor vallenato, acordeonero de respeto y de cabecera de Rafael Escalona Martínez (1926 – 2009).
‘Colacho’ fue quien mejor interpretó las canciones de Escalona, lo conocía tanto que éste le silbaba una canción y enseguida tenía la melodía en su acordeón. Según ‘El Turco’ Pavajeau, fue el único acordeonero que se sabía todas las canciones –completas- de Escalona. Fue también el segundo Rey Vallenato.
‘Colacho’ tocó su acordeón con los más connotados cantantes e intérpretes del vallenato y vivió todas las épocas del folclor.
En una de esas tantas parrandas con Escalona y Leandro Díaz, Andrés Becerra y el viejo Emiliano, en el patio de la casa del acordeonero y compositor Juan Muñoz Fernández, ‘Colacho’ conoció en el municipio de San Diego a Fanny Zuleta Fernández.
“Fue amor a primera vista”, recuerdan que dijo Leandro Díaz y quien al final intercedió ante Marco Zuleta Martínez (papá de Fanny) para oficializar los amoríos. Inclusive, Juan Muñoz habló con su parienta Delfina Fernández (mamá de Fanny) para que diera también su bendición a la pareja de enamorados.
El único que se opuso –musicalmente hablando- a la unión de Fanny y ‘Colacho’ fue Rafael Escalona. “Se puso intranquilo, necio y me decía que no me casara todavía con ‘Colacho’, que esperara unos años más, que éramos muy jóvenes”, me dijo Fanny durante una entrevista (2003), por la muerte de Nicolás Elías.
Fanny se casó con ‘Colacho’ el 15 de agosto de 1962. “Veeee, sobrino, si Nicolás Elías fue mi primer y único novio, bastante complicado que fue por su música y sus parrandas, pero yo me acostumbré, fue el hombre de mi vida”, me contó. Fanny era hermana de mi mamá Dominga Zuleta Ramírez.
Ese día de la boda ocurrió algo inusual, una de las tantas ocurrencias de Rafael Escalona. Según Darío Pavajeau Molina, Escalona fue quien por primera vez habló de “lluvia de sobres” en la región. Lo hizo en el matrimonio de ‘Colacho’ y Fanny.
“Recuerdo que Escalona llevó un poco de tarjetas azules y rojas, parecidas a las que uno usaba para mandar cartas a los pueblos, y a todos los que estábamos en la iglesia esperando a los novios nos entregó un sobre, para que les metiéramos plata, pidió que los marcáramos y se lo enviáramos a ‘Colacho’ y Fanny a su casa. Varios de nosotros les metimos en los sobre hasta $500 y lo entregamos”, me contó Darío Pavajeau.
Con el dinero recolectado en la “lluvia de Sobres” la joven pareja se fue de luna de miel a Santa Marta. Luego vino la canción de Escalona:
Entristecido quedó Escalona / porque Fanny se llevó a Colacho / mira va vestida de blanco / con su velo y su corona.
Dijo Colacho quiero casarme / le contesté son cuestiones tuyas / pero yo temo que Fanny / te vaya a sacar las uñas.


De esa unión nació Wilber Nicolás Mendoza Zuleta, el 24 de enero de 1964, en Valledupar. Fanny falleció dos años después de ‘Colacho’, el 29 de abril de 2005, en pleno Festival Vallenato. Wilber estaba participando en el Festival cuando supo la noticia. Agobiado y perturbado por la muerte de su mamá renunció a la final del Festival Vallenato. Pero, en el 2013 Wilber se convirtió en el nuevo Rey Vallenato. Ahora aspira a ser Rey de Reyes el próximo año (2017). Hasta la próxima semana.
Por: Aquilino Cotes Zuleta

viernes, 13 de diciembre de 2013

EL POLLO VALLENATO, EL GRAN INNOVADOR

El Pollo Vallenato, el gran innovador
Con Luis Enrique Martínez, a quien conocí por intermedio de un pariente cercano de El Copey, César, tuve la oportunidad de compartir cuando adelantaba mis estudios de bachillerato en Medellín donde se encontraba realizando unas grabaciones musicales, oportunidad que aproveché para que me hiciera un recuento de su vida musical, tomando como partida Los Haticos, un corregimiento Fonseca, donde nació en 1923. 
Comentó que a su padre, Santander Martínez, quien combinaba el oficio de hacer techos de palma, con el de  acordeonero, lo acompañaba con las maracas o con el redoblante en las alegres colitas.  En Fundación donde lo llevo su madre Natividad Argote en busca de las nuevas oportunidades que le podría brindar la bonanza bananera, se especializó en aserrar madera, actividad que alterno con la música. Allí aprendió del acordeonero Pacho Rada. Sus conocimientos musicales los perfecciono con los músico de la Provincia, al lograr cierta notoriedad se dedicó a este nuevo oficio que ejercía donde lo solicitaban. Fue así como llegó al Banco-Magdalena donde conoció a Juan Madrid quien lo enseñó a cantar y a acompañarse con la guitarra.
Luis Enrique Martínez, de estilo inconfundible por sus notas picantes y lucidas, que adornadas con su digitación asombrosa producía versos mordaces y en ocasiones versos sensibles.  Le decían el Pollo Vallenato porque se asemejaba en las parrandas a un gallo fino que nunca pierde una pelea. Seguro de vencer en las piquerias, compuso la canción desafiante "El pollo Vallenato":
"Oigan muchacho, yo soy Enrique Martínez/que nunca tiene miedo si se trata de tocar/Luis Martínez es el “El Pollo Vallenato”/y es candela lo que van a llevar".

 
Rafael Escalona años después también tomó la figura del gallo fino, para motivar la campaña presidencial de Alfonso López Michelsen, comparando las concentraciones de gallos con las contiendas políticas de los candidatos y compuso el paseo "López es el pollo",  "El Partido Liberal tiene el hombre/en la plaza de Bolívar se grita/López es el Pollo, López es el Gallo/el Presidente que Colombia necesita".
Siempre se recuerda con nostalgia las melodías de antaño, Luis Enrique interpretaba el son de Pacho Rada, el paseo y el merengue de los músicos de su tierra y sus obras musicales que emergían de sus vivencias. Es Imposible olvidar la puya "Francisco el Hombre",  que le compuso a este legendario acordeonero que conoció en Machobayo, un caserío cercano a Riohacha. También aprendió a tocar la cumbia con Andrés Paz, autor de la  melodía de "La cumbia cienaguera" a la que le hizo los arreglos musicales y la grabó en 1951 con un novedoso acordeón de tres hileras. Esta cumbia considerada por la Sinfónica de Londres como una de las grandes obras populares del mundo, fue presentada en Suecia con ocasión de la entrega del premio Nobel de Literatura a Gabo.
Fue uno de los primeros músicos  que grabo composiciones vallenatas, en ellas se destaca las figuras que creaba con los bajos, diferente al marcante tradicional de sus antecesores, esta genialidad y versatilidad engrandeció nuestra música. Las interpretaciones de sus canciones siempre llevaban una introducción melodiosa y mantenía la misma tonalidad en su acordeón, aunque pasara de una hilera a otra.
Este Rey Vallenato que se destacó como acordeonero, cantante, compositor y verseador, dejó un legado inmenso.  Sus interpretaciones son la sublime conjugación de los instrumentos con el cantante. Sus innovaciones gestaron una escuela con muchísimos seguidores, donde  los bajos  armonizan y enaltecen las melodías.
  
Luis Enrique  lo dice en su composición El gallo jabao:
 "Soy el gallo peligroso con la espuela (los bajos) y con el pico (los pitos)"
"Oigan muchachos, oigan la nota como toca el Vallenato"


Por Ricardo Gutiérrez Gutiérrez

domingo, 6 de octubre de 2013

DIEZ AÑOS SIN `COLACHO´ MENDOZA, PRIMER REY DE REYES VALLENATO


Los puristas, los conocedores y hasta los simples gustosos de música de acordeón de nuestro país, siempre tuvieron la certeza de que Nicolás Elías Mendoza fue el más auténtico de los intérpretes del vallenato.
‘Colacho’, como era conocido en todas las comarcas, jamás atropelló las tradiciones del reino de Francisco ‘El Hombre’, no obstante haber sido compañero de encumbradas luminarias, eminentemente comerciales como Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Diomedes Díaz y Silvio Brito.
Fue fiel a la más genuina expresión del vallenato y no se dejó arrastrar por la ola comercial del momento. Sin embargo, Jamás gozó de la aceptación unánime que identifica a los ídolos. Y como ejemplo recordemos que las dos veces que salió triunfador en el Festival de la Leyenda Vallenta (1969 y 1987), el público protestó en forma airada, con pedradas a bordo.
Lo curioso del caso es que todos reconocían su calidad y su don de gente. Pero así son las cosas. Así es la vida, ‘Colacho’, le decían sus amigos más cercanos.
Autor de bellas piezas como La junta de La Peña, Alma consentida y Matilde, Nicolás Elías había nacido el 15 de abril de 1936 en Sabanas de Manuela, corregimiento de San Juan del Cesar, sur de La Guajira, en el hogar conformado por Julio Mendoza Mejía y Juana Daza Manjarrés.
Cuando contaba 12 años sus padres se mudaron a La Jagua del Pilar. Fue allí donde aprendió a tocar el acordeón, y donde Rafael Escalona lo conoció y lo convirtió, primero en el difusor de su música, y más tarde en su amigo del alma.
‘Colacho’ murió a los 67 años, el 27 de septiembre de 2003, en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica del Cesar, tras soportar tres infartos en el corazón.
Al acetato
‘Colacho’ creció escuchando las canciones de Fruto Peñaranda, un anónimo juglar fonsequero que andaba de pueblo en pueblo cantando a cambio de ron. El acordeón lo aprendió a tocar de manera empírica, atraído por las notas de Luis Enrique Martínez.
Por insinuación de Rafael Escalona, en la primera mitad de los 60, las guitarras de Bovea y sus vallenatos se fusionaron con el acordeón de Nicolás Elías para lanzar al mercado dos long plays prensados por el desaparecido sello Tropical. Ambos discos contenían, en su totalidad, canciones de Escalona.
Fueron 21 temas en los que se escucharon el fuelle de ‘Colacho’ junto a las cuerdas de Julio Bovea y Ángel Fontanilla, y la voz de Alberto Fernández. Más tarde, ‘Colacho’ grabaría con su conjunto, integrado por el cajero Cirino Castilla y el guacharaquero Adán Montero.

Sus duplas de oro
Fueron muchos los trabajos discográficos que ‘Colacho’ elaboró con cantantes de gran reconocimiento. Con Poncho Zuleta publicó el elepé Una voz y un acordeón.
Una vez finalizada su fugaz sociedad con Poncho, ‘Colacho’ se unió, a finales de 1975, con Joege Oñate, que venía de escribir un memorable capítulo en la historia del vallenato, con Los Hermanos López.
‘Colacho’ y Oñate produjeron para la CBS seis discos de larga duración que incluyeron 72 canciones. Se separaron en 1977.
Al año siguiente, también en la CBS, se unió a Diomedes Díaz y construyó una extraordinaria discografía, con canciones inolvidables incluidas en ocho discos de larga duración.
Al concluir su ciclo con ‘El Cacique de La Junta’, ‘Colacho’ realizó un par de LPS con el cantante de la voz diáfana: Silvio Brito.

Sus últimas producciones
En sus últimos años, ‘Colacho’ publicó un disco con Pedro García y nueve con Ivo Díaz. Aunque esas grabaciones tuvieron poca difusión en las emisoras, los coleccionistas valoraron su ejecutoria. Pero ‘Colacho’ siempre lamentó el hecho de esos trabajos, realizados con rigor, no tuvieron difusión en la radio. “Todo por la bendita payola”, decía. Sus allegados le respondían: “Tranquilo, ‘Colacho’, así es la vida”.

Algunos éxitos con su acordeón 
Con Poncho Zuleta grabó Norfidia y El villanuevero; con Jorge Oñate grabó Ausencia, Igual que aquella noche y Después de viejo. Con Diomedes Díaz, El gavilán mayor, Tu serenata, Fantasía y Mensaje de Navidad, y con Silvio Brito, La diosa coronada.


Sus coronas en el Festival
Valledupar vio coronar a ‘Colacho’ en el Festival de 1969. Las opiniones sobre su triunfo fueron divididas, al igual que en 1987, cuando triunfó en el primer Rey de Reyes. En aquella ocasión su gran adversario fue Alejandro Durán, quien se auto-descalificó al decir: ‘Puebo, me equivoqué: perdí”.
El 27 de septiembre se le hizo una ofrenda floral a ‘Colacho’, con ocasión del aniversario de su muerte.

Por Fausto Pérez Villarreal

domingo, 14 de julio de 2013

LA VERDAD SOBRE LA BRASILERA

La Brasilera, es un merengue vallenato muy conocido, del recien fallecido compositor, Rafael Escalona. Pero esta cancion, tiene la misma melodia de un merengue de Leandro Diaz llamado Corina. 

Buscando algo de informacion sobre el caso de la Brasilera y Corina, encontre lo siguiente:

Con toda seguridad, ninguna canción ha tocado las vidas de tantas mujeres como esta Brasilera que nos dejó Rafael Escalona. Con el maestro ya sepultado y homenajeado, no está de más tratar de aproximarnos a una verdad que en alguna parte se quedó embolatada.


La primera "brasilera" necesariamente tiene que ser Corina, un merengue del ciego prodigio Leandro Díaz. Compuesta mucho antes de que Escalona lanzara La brasilera, la canción contiene, con milimétrica precisión, la melodía original, aunque su letra original es otra: Yo contaba una morenita / y quise brindarle mi vida / un día fui a hacerle una visita / pero la encontré retraída...

Claro que la encontró retraída. En realidad, Corina Ramos jamás le aceptó galanteos a Leandro. Hoy, con 75 años, me dijo risueña: "Es que Leandro era más enamorao que un perro lanudo".

Tres años después, Leandro regresó con la misma lana y pretendió a la hermana mayor de Corina, Clementina, quien se convirtió para siempre en alma y ojos del ciego.
Ya van dos mujeres y todavía no aparece Escalona en la película. ¿Cómo terminó Escalona con la melodía? La versión más reciente al respecto la cuenta el artista Efraín Quintero. Es aquí donde surge en esta historia algo parecido a una brasilera de verdad.

En una parranda con varios generales de la época, en la hacienda Las Flores, de propiedad de la familia Murgas, estaba como invitada especial una bella brasilera llamada Pia Dos Santos. Leandro cantó allí su Corina y, aprovechando la melodía, los dos se trenzaron en un duelo de versos, en la mayoría de los cuales Escalona cortejaba a la brasilera. De ahí habría surgido: "Yo la conocí una mañana que llegó en avión a mi tierra...". Ese fue todo el contacto de Escalona con la chica que Quintero describe como "de cabello ensortijado y ojos verdes".

Unos días después, Escalona acude a El Bosque, un bar de muchachas en Valledupar. Allí estaba una Zoila, cuyo nombre artístico era 'La brasilera'. Escalona retrajo los versos de Las flores para cantarle a la meretriz. Y ahí van cuatro "brasileras".

Ricardo Gutiérrez, investigador y coleccionista, nos cuenta otra historia. Dice que a Valledupar llegaron tres santandereanas a trabajar en los bares. Una de ella se llamaba Isabella. Gutiérrez dio con ella hace poco y escuchó la historia de sus propios labios. Según ella, Escalona la abordó en el aeropuerto y ella, por meterle picardía, le dijo que era brasilera.

Escalona contó la historia de muchas maneras posibles, diría yo que según al candor del interlocutor. Me temo que al autor de esta columna le contó la versión más cándida de todas Julio Oñate, el connotado investigador, me cuenta que en efecto el empresario Luis Murgas trajo a Valledupar al Embajador de Brasil y que éste vino con una despampanante sobrina, con la cual Escalona se dio un baño mítico en el río Marquesote y a la que terminó dedicándole Corina, con "melodía prestada". Sostiene Oñate que unos días después conoció a Sofía (la sexta brasilera) y le acomodó a ella la canción de la Dos Santos. El mismo Oñate me cuenta que en el año 1969 conoció en Valledupar a una hermosa brasilera y que ella le aseguró que era la protagonista del tema. Julio ignora si es cierto o no, pero eso no deja de convertirla en la séptima "brasilera".

Hasta que se me dio por llamar a la familia de Murgas, que tiene por qué saber. Ellos me contaron el viernes la verdadera historia. La tal brasilera no era brasilera, sino en efecto santandereana y a todas luces mujer de bar. Escalona andaba tan enamorado de ella que terminó llevándola a la hacienda Murgas, so riesgo de que las esposas "oficiales" de sus amigos se enfurecieran. Optaron entonces por la salida más fácil: les dijeron a las esposas que la joven estrafalaria allí presente era "una brasilera". Para hacer creíble el embeleco, Escalona tomó la canción de Leandro y le puso letra. ¡Las vueltas que da la verdad!

La Contestacion a la Brasilera
Armando Zabaleta, quien juro no volver a Patillal, fue un compositor que nunca se quedaba callado cuando de composiciones se trataba. Leandro dice de el : "...a un compadre del Molino y Villanueva, ese compadre es Armando Zabaleta el hombre que componiendo se respeta demuestra sus cualidades cuando canta, cuando salen las canciones vallenatas y tienen algun detalle se impacienta...".

Armando Zabaleta, sin lugar a dudas tuvo cierta rencilla contra Rafael Escalona. "El Festival" es una cancion que ataca directamente a Escalona :

"el festival vallenato se esta cayendo y con el tiempo lo dejaran de hacer, por que ahi para que gane un musico bueno tiene que estar de acuerdo con Rafael, este año (Luis) Enrique (Martinez) no gana el premio por que Escalona no gusta de el... Zabaleta no va mas al Festival mientras este organizado por Consuelo, por que ella y Escalona quieren acabar con el prestigio de los musicos buenos..."

La contestacion a la Brasilera, es llamada "Rafa no te enamores". Un pedazo de esta cancion, la interpreto Carlos Vives al final del disco de "Clasicos de la Provincia".


Del: ABC del Vallenato

sábado, 25 de mayo de 2013

DE OFICINA EN OFICINA


Si Agustina es mala paga A mí me tiene que pagá Porque la voy a demandá y la llevo A la oficina de la Jagua… Esta fue la clara advertencia hecha por el acordeonero Juan Manuel Muegue, cuando su parienta Agustina Muegue, mejor conocida como Agustinita le salió con unas largas y otras cortas a la hora de cancelarle un toque en la fiesta de la Jagua del Pilar. En los pequeños pueblos de antes, la oficina desde donde despachaba el Inspector de Policía era el recurso que a la mano tenían los provincianos para atesarle las clavijas a los pícaros y a los atrevidos gavilanes que se llevaban a las palomas volantonas o también a aquellos audaces glotones y bebedores que de cualquier patio se robaban la olla del sancocho armando una gresca en la puerta de la casa para así distraer a los contertulios. En términos generales la oficina era la máxima autoridad en la época encargada de imponer el orden ante cualquier anomalía cotidiana. No dejaba de ser vergonzoso que alguien fuera llevado a la oficina por leve que fuera la falta. Estas amonestaciones tenían carácter público ya que el afectado armaba siempre su alharaca y ni el maestro Rafa Escalona se salvó de ellas cuando fue demandado en La Paz por el señor Sabas Torres a quien lesionó en su amor propio comparándolo con un jerre jerre en su ingeniosa canción un animal nada simpático: Primera vez en la vida Que a Escalona le sucede Lo llevan a la oficina Por culpa de un jerre jerre Recursivo y excelso en el verso narrativo Escalona demandado se presentó en la oficina utilizando el canto como defensa: Aquí vengo señor juez A cumplirle con su cita Y que culpa tengo yo Que se parezca a Sabita Ser llevado a la oficina muchas veces tenía graves implicaciones de orden económico ya que de acuerdo al carácter de la falta así se aplicaba la multa. Fue el caso del viejo Emiliano Zuleta cuando abandonó a la Pule con su hijo pequeño, para casarse entonces con Carmen Díaz. Así lo expresó en el merengue La Pule: Me le dice a mi familia Que estoy pasando trabajo Que Pule tiene a Emiliano De oficina en oficina Afortunadamente para Mile aún no funcionaba el bienestar familiar y la paternidad responsable no tenía el peso de hoy. En la cruenta piquería sostenida entre Luís Enrique Martínez y Abel Antonio Villa, como respuesta al merengue El Zorro Vallenato con el cual Abelito lo fustigaba, Luís Enrique le respondió con el paseo La Gallina del cual tomamos esta muestra: Abel Antonio a mi me trata de zorro Oigan amigos pero el será la gallina Oigan muchachos cuando me lo encuentre solo Para salvarse tendrá que buscá oficina La oficina simbolizaba la oficialidad y El Pollo Vallenato era consiente de ello puesto que esta no solo sancionaba, sino también brindaba protección como en este caso. Hoy las cosas han cambiado y la oficina de la vieja provincia ha quedado relegada a las inspecciones de policía. Anteriormente el inspector era el encargado de llevar el control de la justicia en este sitio de mucho respeto donde el peso de la ley se le aplicaba a cualquier infractor, pero con el crecimiento y desarrollo de los pueblos esta perdió importancia ante la burocracia y tanto servidor público y hoy son los abogados los personajes de moda, pero quizá no han llegado a tener la trascendencia de los viejos inspectores de antaño. Por: Julio Oñate M.